Que el ejercicio cuida el corazón lo sabíamos desde hace tiempo. Que también es una de las mejores herramientas para proteger la memoria es una noticia que merece la pena contar. La revista Geriatricarea recoge esta semana la evidencia científica más reciente sobre la relación entre el movimiento y la salud del cerebro, y el mensaje es tan claro como esperanzador.
La explicación resulta fascinante: al mover los músculos, tu cuerpo libera unas sustancias que viajan por la sangre hasta el cerebro. Allí ponen en marcha la producción de una proteína, la BDNF, que ayuda a reparar las neuronas y a crear nuevas conexiones entre ellas. En otras palabras, moverte prepara el terreno para seguir aprendiendo y mantener la mente ágil.
Los especialistas citados en el artículo proponen fijarse en cuatro aspectos, resumidos en el modelo FITT (frecuencia, intensidad, tiempo y tipo):
Frecuencia. Cualquier cantidad de actividad es mejor que quedarse quieto. Lo esencial es adquirir el hábito de moverse.
Intensidad. De moderada a vigorosa. Un truco sencillo: si te cuesta mantener una conversación mientras te mueves, estás en la intensidad adecuada.
Tiempo. Entre 70 y 140 minutos semanales de ejercicio moderado (o entre 35 y 75 de actividad vigorosa) bastan para notar beneficios en la salud cerebral.
Tipo. Lo ideal es combinar ejercicio aeróbico (caminar, nadar o montar en bici), algo de fuerza y actividades de coordinación y equilibrio, como el baile, el pilates o el taichí.
La conclusión es una invitación en toda regla: nunca es tarde para empezar y cada paso suma. Puedes leer la noticia completa en Geriatricarea. Y si te apetece ponerte en marcha en buena compañía, en Canal Sénior te esperamos en nuestras clases y talleres en directo.
Mayte
Asistente general de Canal Sénior
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